Polina Tsurskaya “Entendí que tenía que cambiar algo urgentemente”

Polina Tsurskaya “Entendí que tenía que cambiar algo urgentemente”

29 agosto, 2018 0 Por Calica

 

Polina TSURSKAYA:
Entendí que tenia que cambiar algo urgentemente.




 

 
Hace tres años Polina Tsurskaya se
consideraba la estrella más prometedora
del país y hasta venció a Eugenia Medvédeva en el final de la Copa de
Rusia en 2015. En un año ha ganado los Juegos Olímpicos juveniles, luego la
final   júnior del Gran prix. En la
entrevista al corresponsal especial de la RIA Novosti, ,a Elena Vaytsehovskaya,
la patinadora nos ha contado como se lesionó, por qué ha tomado la decisión de
cambiar de entrenadora, ha confesado que para ella fue difícil hacer un
programa con Tarasova.   
 
 
-Comentaste tras el cambio a
Buyanova que notaste un gran cambio en la forma de entrenar, un enfoque diferente.
¿Podéis decir, si puedes, que cambio notaste?

 

El trabajo se ha vuelto mucho más individual. En
el primer grupo, todos tuvimos una especie de competencia constante, una gran
rivalidad. Es decir, miras lo que alguien está haciendo en el hielo y tú
mismo intentas superarlo. En CSKA, los entrenadores tratan de dividir a
todos los atletas de tal manera que puedan trabajar con todos
individualmente. Se trabaja separadamente los saltos, el deslizamiento,
por separado: la parte coreográfica del patinaje. Para ser honesta, no me
gustaba trabajar en base la rivalidad. No me conviene demasiado.- Es lógico: una cosa es cuando las
niñas con las misma características hacen el mismo trabajo, y otra muy
distinta, cuando el atleta se destaca del resto en altura y físico,
destacándose.   Se suponía que esto
solo crearía problemas para ti.

– Y los creó. También tuve lesiones. Los entrenadores han intentado
prestar atención a mi estado, reducir la carga de trabajo en algunos puntos, pero
cuando usted está constantemente en el grupo, sin darse cuenta intenta seguir el
ritmo de los demás. La mente es así ,  entiendes que deberías parar y sanarte pero no
siempre puedes. Entonces, a veces, yo mismo he tenido la culpa de que mis lesiones
empeoraran. Sales al hielo después de una lesión, ves que todo el mundo está
trabajando, todo están en buena forma, todos saltan y empiezas a darte prisa
para alcanzarles, a excederte. a manejarte Como resultado, nunca logré
recuperarme del todo y todo esto se acumuló, se convirtió en una bola de
nieve.

– ¿Y cómo ocurrió la lesión, por la cual
no podías competir en el mundial junior de    2016?

– Comencé la temporada en buena forma, he ganado dos etapas del gran Prix y el  Gran prix, el campeonato juvenil de Rusia  y fue cuarta en los nacionales senior, pero
sólo cinco días antes del viaje para ir al mundial , sufrí un esquince en el
pie en la sala de calentamiento, me desgarré un ligamento.  Mi pierna
estaba tan hinchada que no podía patinar nada. Los entrenadores dudaron
mucho si debería ir a Debrecen y junto con la dirección de la pista me
preguntaron. Me dijeron que, si estaba lista para patinar, competiríamos. Si
no, nos retirábamos. Pero, cuando te estás preparando largamente, te has
mantenido en buena forma y siempre has sido primero o has estado en el top, es
muy difícil rechazar competir. Y dije que aguantaría y competiría. En
el entrenamiento antes del corto salté bien como de costumbre, pero hubo un par
de aterrizajes malos, tras lo cual me di cuenta que casi no podía andar. Así
que tuvimos que retirar.

– ¿La decisión de cambiar de entrenador
fue tuya o de tus padres? 

– Mía. me di cuenta de que necesitaba urgentemente cambiar algo. Tal vez
no es solo cambiar de entrenador, sino también a ti misma, tu actitud hacia los
entrenos, el enfoque al trabajo en general. Y resultó, sea lo que sea, al
final debes abandonar el grupo. Mis padres dudaron durante mucho tiempo,
trataron de mantenerme alejada de este paso, durante mucho tiempo intentaron
que cambiara de opinión. Seguí yendo a entrenar, pero una noche volví a
casa y le dije con firmeza: “Esto es todo”.

– ¿No te echaba para atrás el hecho de
que tengas que entrenar por todo Moscú?

– Realmente no importa si hay resultados. Muchos atletas no viven a dos
minutos de la pista, no todos tienen las condiciones perfectas. Pero por
el bien del resultado, todos se sacrifican de una forma u otra.

– ¿Su lesión de espalda todavía le causa
problemas?

– Las lesiones de espalda son así, si alguna vez te lesionas ahí, es para
siempre y solo tienes que mantenerlas vigiladas. No es como una fractura que la
tienes, se cura y ya no te deja de molestar. Es necesario seleccionar
ejercicios, cuidar los músculos, hacer masajes regularmente. Cuando mi
lesión se agudizó, los doctores me hicieron una lista de ejercicios que debo
hacer todos los días. Y ahora, durante mucho tiempo, sigo estas instrucciones. Ya
estoy acostumbrada a hacerlos antes de entrenar, es necesita llegar 20-30
minutos antes, para que haya tiempo suficiente para realizar un calentamiento,
hacer swap, estirar. Antes de la segunda parte en el hielo, también hago
un trabajo especial durante unos 10 minutos. Después del entrenamiento,
intento estirar bien la espalda para que los músculos vuelvan a su estado
anterior. En los periodos de descansos a veces voy al masajista, a veces, al
quiropráctico. Además, mi madre es médica, así que también vigila mi
estado constantemente.

– ¿Fue fácil hacer los programas?– Más bien al revés, fue muy difícil. Me cambié a una nueva entrenadora al
final de la temporada, cuando hay más trabajo, ya que es el momento donde todos
los patinadores hacen sus programas y no había ni un hueco en su agenda.
Además, Elena Germanovna también reflexionó durante algún tiempo si tomarme
en su grupo o no. Ella sabía que yo tenía una lesión, y tenía mucho miedo
de que simplemente no pudiera trabajar con todas mis fuerzas, aguantar sus
entrenos. Así que en un primer momento no se habló de hacer los programas. Luego
decidimos crearlos en el stage de  Courmayeur, pero resultó que Tatiana Tarasova
y Nikita Mikhailov, con quien había planeado trabajar en Italia no pudieron
llegar debido a motivos personales. Por lo tanto, trabajamos de forma
esquemáticas: Esbocé una maqueta con programas antiguos, entrenábamos los
saltos,

cogíamos la forma para comenzar la temporada

Una situación difícil.
– Bueno, sí, a veces me preocupaba que todo estuviera lleno de programas nuevos
y el mío ni siquiera se acercara a ellos. También estaba muy preocupada
antes de ir a la producción a Tatiana Anatolievna (Tarasova). ¡Después de
todo, es Tarasova! Antes de eso, nunca había trabajado con ella, no sabía
cómo sería todo. Pero resultó que todo fue muy simple. Nikita lo
mostraba. Tatyana Anatolievna lo corrigia, decía que quería ver y que no.

Era difícil acostumbrarse a esto. En el primer grupo (con su antiguo
entrenador), inmediatamente nos pusieron con saltos. Este proceso duró una
hora y media en la mañana y lo mismo, por la tarde y en pocos días todo encajaba. Aquí
en cambio, todo se hacia en el hielo, sin saltos durante 4 o 5 horas al día. Los
primeros tres días estuve tan tan mal que llegué a la pista como con
muletas. Me consolé pensando que aunque doliera, mis músculos estaban
bien.– Sé que Buyanova siempre da mucha
importancia al deslizamiento.

– Así es. En realidad, siempre me gustó el deslizamiento. Realmente me
gusta patinar. Me parece que he progresado precisamente en el
deslizamiento, en la presentación de los programas. Veamos cómo funciona
todo en las competiciones.

– ¿Qué opinas cuando ves cómo las niñas
saltan quads? ¿Piensas que eso significa “mi muerte deportiva”?

“¿Por qué?  Siempre se puede
pelear. La clave de tu frase no es que salten cuádruples, sino que las
chicas sean pequeñas. Que crecerá muy rápido, crecerán. Luego se
verán los resultados.

– ¿Y tú periodo de transición fue duro
(su periodo de pubertad, pasar de niña a mujer)?

– Siempre he sido un poco más alta que las chicas que mi edad. Cuando por primera
vez me presenté con mis padres a Eteri Georgievne (Tutberidze), ella me miraba,
a mi madre, e incluso a mi padre y preguntó: ¿está seguro de que podrás
manejarlo? Así que de alguna manera logramos superarlo. Pero por
suerte, no tuve ninguna temporada donde creciera 15 centímetros. Crecí
rápidamente, pero bastante uniformemente. Por lo tanto, no tenía miedo de
no saber patinar con mi propio cuerpo. Ahora, en la segunda temporada, mi
crecimiento no cambia. Tampoco tengo que morirme de hambre para mantenerme
en un peso adecuado.

– ¿Su madre también cuida su
alimentacion?

Solía supervisarme. Pero ya no, confía en mi criterio.
– ¿Tu mamá va a tus entrenamientos?

– En el  CSKA esto no es muy
común. Solía ​​venir antes, especialmente porque vivimos muy cerca de mi
antigua pista de patinaje. Pero como ella trabaja, ahora no le es fácil ir
a verme al CSKA. Salvo a algunas competiciones.
Conozco patinadores a los que no les
gusta que los parientes vean sus actuaciones: les estresa más.

– Ya estoy acostumbrada, aunque a veces trato de refunfuñar al
respecto. Pero no es em serio Sé que a mi madre le encanta ver
patinaje artístico, incluso cuando no estoy en el hielo, ella está
interesada. Y esto no debería distraerme. Mi trabajo es salir y hacer
mi trabajo. No importa quién esté en ese momento sentado en la tribuna.